Soltera y, aun así, Santificada [Single and Still Sanctified]

[Last month, an article written by yours truly was featured on the EFCA blog, which you can read right here. It was a reflection on the blessings and burdens of singleness on the mission field and in the church.  One of our ministry partners in Mexico City has graciously translated it for us into Spanish, so that a wider community can enjoy and also share their insights. Enjoy!]

Soltera y, aun así, santificada.

Reflexiones de una misionera acerca de las cargas y las bendiciones de la soltería.

Oh Señor, “susurré en voz baja,” Iré a hasta lo más lejos de la tierra; Iré a las naciones; no hay límites de los lugares, las personas y las tareas que haría por tu reino. Pero por favor, te lo ruego, no me hagas ser como Amy Carmichael. Esa es mi única petición. Una vida en soledad, eso es demasiado para mí, no lo podría soportar”.

1 Corintios 7 dice que la mujer soltera tiene ciertas ventajas que las que no lo son, ella puede dedicar su mente y tiempo a las cosas del Señor. Soy una mujer soltera, y no muy joven, viviendo en el extranjero y sirviendo en misiones en el extranjero para la agencia misionera ReachGlobal.

La descripción del ministerio que hago requiere que viaje por América Latina y algunos otros lugares, reuniendo historias. Hago filmes, fotografía y también escribo. Cada mes me encuentro en un lugar diferente viajando muy lejos de la civilización, ya sea sobre un burro o en el asiento trasero de una camioneta. Realmente amo lo que hago y siento una gran satisfacción en ello. Estoy convencida que esto es para lo que Dios me creó. Tengo éxito en lo que logro y considero que el tiempo con el que ahora cuento lo aprovecho para redimirlo. Si estuviera casada y tuviera hijos, no podría hacer este tipo de trabajo en particular. Tampoco podría meditar tanto en mi estudio de la Biblia y mi oración o dejar todo lo que estoy haciendo para hablar con alguien que está sufriendo. El tiempo es mi mayor ventaja en este momento; el tiempo es el regalo de Dios para la persona soltera en el campo de la misión y en cualquier lugar. Sin embargo, cómo lo uso, bueno, eso es algo que tendré que darle cuentas al Todopoderoso.

La soltería es un camino hacia la transformación.

“25 En cuanto a las personas solteras, no tengo ningún mandato del Señor, pero doy mi opinión como quien por la misericordia del Señor es digno de confianza. 26 Pienso que, a causa de la crisis actual, es bueno que cada persona se quede como está. 27 ¿Estás casado? No procures divorciarte. ¿Estás soltero? No busques esposa. 28 Pero, si te casas, no pecas; y, si una joven se casa, tampoco comete pecado. Sin embargo, los que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos,y yo quiero evitárselos.

29 Lo que quiero decir, hermanos, es que nos queda poco tiempo. De aquí en adelante los que tienen esposa deben vivir como si no la tuvieran; 30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran algo, como si no lo poseyeran; 31 los que disfrutan de las cosas de este mundo, como si no disfrutaran de ellas; porque este mundo, en su forma actual, está por desaparecer.

32 Yo preferiría que estuvieran libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarlo. 33 Pero el casado se preocupa de las cosas de este mundo y de cómo agradar a su esposa; 34 sus intereses están divididos. La mujer no casada, lo mismo que la joven soltera, se preocupa de las cosas del Señor; se afana por consagrarse al Señor tanto en cuerpo como en espíritu. Pero la casada se preocupa de las cosas de este mundo y de cómo agradar a su esposo. 35 Les digo esto por su propio bien, no para ponerles restricciones, sino para que vivan con decoro y plenamente dedicados al Señor” (1 Corintios 7:25-35).

Te puede parecer sorprendente saber que pasé más de una década de mi vida resentida con el apóstol Pablo y sus palabras en 1 Corintios 7. Literalmente me hacía encogerme cuando alguien lo compartía conmigo, y le rogaba al Señor que fuera otro pasajeel que se aplicara a mi vida. Si el que decía estas palabras era una persona casada, inmediatamente los desacreditaba, y generalmente me enojaba aún más por la injusticia de todo esto.

Tener la capacidad y el tiempo para preocuparse por los asuntos del Señor es una bendición, es un regalo.

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Sin embargo, en los últimos años, ha habido un cambio gigantesco dentro de mí. Fue tan gradual, y se produjo en una culminación de pequeños momentos que casi ni me di cuenta como sucedió. Un día, me topé con el temido pasajey, mientras lo leía, descubrí que de repente pude decir “¡sí y amén!” a lo que anteriormente me había causado tanto dolor y pena.

La implicación de Pablo es que tener libertad de tiempo, espacio mental y emocional es estar en buen estado. En lugar de dedicar esta libertad a un cónyuge, la persona soltera puede entregarse al Señor como una ofrenda. No es un estado menor; ¡Él lo llama bueno! Tener la capacidad y el tiempo para preocuparse por los asuntos del Señor es una bendición, es un regalo. Al verlo de esta manera dejé de estar enojada con las palabras del apóstol.

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Mi deseo era casarme muy joven. Recuerdo estar en la preparatoria contándole a mi madre mi sueño de casarme el día después de graduarme. Su ansiedad por este deseo expresado eventualmente se disolvió, ya que nunca salí con nadie en la preparatoria. Inmediatamente después de mi último año comenzó mi primer viaje de misión de seis meses y mi visión del mundo cambió. El primer viaje que realicé me llevó a Tailandia, allí me encontraba durante el tsunami de 2004. El sueño americano se arruinó para siempre,y desde ese entonces buscaba una manera de participar en el reino de Dios entre las naciones.

Ahora, 15 años después de ese primer viaje, después de muchos altibajos, el sueño y el deseo por alcanzar las naciones permanece. Lo mismo ocurre con el deseo de casarme. Y, sin embargo, ya no estoy enojada con Pablo. Entonces, ¿Cómo sucedió este cambio?

La soltería es un estado tan santificante como lo es el matrimonio.

He visto a casi todos mis amigos cercanos casarse y formar familias en la última década.

Los he visto caminar hacia el altar, como deslumbran en su etapa de luna de miel, caer en cuenta de la realidad a los pocos meses y luego privarse del sueño durante meses (o años), cuando tienen bebés. He escuchado mientras comparten conmigo acerca de que el matrimonio y la paternidad es el proceso más santificador que jamás hayan experimentado. Mientras soñaba con el campo de la misión y tener un esposo, caminé por lugares solitarios mientras mi esperanza y dirección de vida se apartaban de la de muchos de mis amigos. También he visto como mis amigos han experimentado la soledad. ¡Mis amigos casados! ¡Los amigos que están viviendo mi sueño todavía experimentan soledad! ¿Qué es esto? Sus vidas y esperanzas tienen los mismos altibajos que la mia.

Un día, sin embargo, me di cuenta: la soltería es tan santificante como el matrimonio.

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Solía ​​aceptar la mentira condescendiente de “oh, entenderás la santificación cuando te estés casada”. Me lo dijeron una y otra vez, lo escuché de amigos bien intencionados e incluso por pastores. Esto me llevó a creer por un tiempo que la verdadera experiencia de vida llegaría una vez que llegara el matrimonio, así que debería esperar para tomar decisiones verdaderamente importantes hasta que eso sucediera.

Un día, sin embargo, me di cuenta: la soltería es tan santificante como el matrimonio.

Mis amigos casados ​​tienen que aprender a confiar en Cristo para satisfacer sus necesidades, deseos y soledad, ¡y yo también tengo que hacerlo! Yo hago lo mismo y también duermo sola por la noche. Mis amigos casados ​​tienen que buscar a Dios para conocer su identidad y propósito, ¡y yo también! La soledad es una condición humana, como parte de la caída. La raíz de esto, es realmente la maraca dolor por nuestra separación de Dios. Entonces, cuando experimento momentos de soledad, mis amigos casados ​​también lo experimentan. Mis amigas que son madres jóvenes al estar atrapadas en la casa lo experimentan también. Mis amigos cuyos hijos dejaron su hogar y los dejaron con un sentido de falta de propósito, también lo experimentan.

La soltería no es una carga

Puedo decir que los de ReachGlobal cuidan muy bien de las mujeres solteras. Desde mi primer día, me hicieron sentir que soy un activo, no un pasivo.

Durante nuestra capacitación previa al campo, todos tuvimos que llenar un formato, tanto matrimonios como solteros, describiendo algunas de sus ventajas y desventajas que traerían al campo en su estado civil actual. Una misionera recientemente me contó que cuando ella lo hizo, una persona casada en su grupo dijo que “las personas solteras están disponibles 24/7 para servir”. Nos reímos mucho por lo que esa persona dijo. Eso es extremo, y no es cierto, pero definitivamente si estoy más disponible para servir que, digamos, mujeres que tienen niños pequeños en su hogar.

La soltería es un regalo tan grande a los ojos de Dios como lo es el matrimonio.

Puedo aportar los recursos de tener más tiempo y flexibilidad, más disponibilidad emocional, menos personas a las que cuidar y una perspectiva valiosa sobre la dependencia de Dios. Las responsabilidades que tengo no son tan diferentes a las de las parejas casadas: debo cuidar como me relaciono con los demás, tener cuidado de mi seguridad. Tengo que depender de la gente para que me ayude a veces, especialmente cuando estoy en lugares donde no es seguro o culturalmente inapropiado que una mujer viaje sola.

Me encanta que en ReachGlobal, no se me trate como un problema que debe resolver, sino como una valiosa colaboradora en este ministerio. Muchas veces en la iglesia, me hacen sentir como una amenaza, como si estuviera haciendo algo mal y por eso todavía esté soltera (¡lo que implica que mis amigos casados​​hicieron algo bien para merecer el regalo del matrimonio!). La soltería es un regalo tan grande a los ojos de Dios como lo es el matrimonio. Aprecio mucho la perspectiva que nuestra misión tiene en esta área.

La soltería es enriquecedora y satisfactoria.

Hace unos años, cuando fui a un entrenamiento de pre-campo, conocí a una mujer soltera que sirvió en Hong Kong durante 38 años. Probablemente ella no tenga idea del tipo de gigante espiritual que ha sido para mí. Su influencia en mí ha sido muy alentadora.

Ella me dijo que incluso ahora que ya tiene más de 60 años, la gente se acerca a ella en la iglesia y le dicen que están orando para que ella tenga un esposo. Ella les ha pedido que no lo hagan y que mejor oren para que su carácter sea más parecido al de Cristo. Ella me dijo, muy en el espíritu de Isaías 54, que a pesar de que era una mujer soltera, no estaba fuera de la perspectiva de que Dios quisiera que tuviera hijos espirituales. De hecho, si las palabras del profeta son verdaderas, “Porque más hijos que la casadatendrá la desamparada” (Isaías 54: 1). Ella me acorraló y me habló con firmeza, diciendo que sería mejor que discipule a las personas. El hecho de que nunca haya dado a luz a un hijo no significaba que no debía ser madre. Cada mujer en la tierra es llamada ser madre, ya sea una verdadera madre biológica o no: Dios nos creó para ser criadoras y dadoras de vida, lo somos hasta lo más profundo de nuestros huesos.

Más tarde, me encontraba leyendo las biografías de algunas de las “mujeres poderosas” en las misiones: Amy Carmichael, Lilias Trotter, Corrie Ten Boom. Aunque oraba para que el Señor no me hiciera como Amy Carmichael, al leer más sobre su vida, pensaba en mi conversación con las misioneras de Hong Kong. ¿Cuántos niños en India llamaron Amy Carmichael amma (“madre”)? Ella no fue una mujer desamparada: Carmichael tuvo una gran y vasta familia, ¡un nido lleno!

Preferiría ser como Amy Carmichael y vivir una vida de soltería que enriquecedora y plena, que estar casada y vivir de una manera inferior a la que Dios me llamó a vivir.

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Al parecer es cierto lo que está escrito en muchos libros y artículos, que hay aproximadamente 10 mujeres solteras por cada hombre en el campo de la misión. Si de hecho hay un hombre soltero en el campo de la misión, es probable que ni siquiera termine la escuela de idiomas antes de casarse. ¡Ahora lo he visto con mis propios ojos y puedo dar fe de que es verdad! La gente dice que el campo misionero no es un lugar para encontrar un esposo.

Aquí está mi pequeña aportación al respecto: Dios puede traer a quien quiera, en cualquier momento que él quiera, a cualquier persona que él elija. Prefiero estar en obediencia y sirviendo y no tener esperanza de encontrar un esposo que estar sentada en mi casa en desobediencia y casarme con alguien cuyo corazón no vaya en la misma dirección que el mío hacia Dios.

Me atrevo a confesarlo: Preferiría ser como Amy Carmichael y vivir una vida de soltería enriquecedora y plena, que estar casada y vivir de una manera inferior a la que Dios me llamó a vivir.

La soltería es una manera de redimir el tiempo.

Mi anhelo por el matrimonio y mi anhelo de servir en el extranjero crecieron a la par durante años. Al final de mis 20´s, fui sorprendida por una profunda convicción: no quiero estar frente al Todopoderoso al final de mi vida y decirle que nunca fui a servir en las misiones porque estaba esperando a que me enviara un esposo.

¡No quiero tener que decirle que pasé años en desobediencia, años en los que podría haber sido útil, solo esperando a que un hombre viniera a rescatarme! Dios tenía trabajo para mí, y seguí postergando mi compromiso de entrar en el campo solo porque no quería “dejar pasar la oportunidad de casarme”.

Quiero lo que él quiere para mí. Nada más y nada menos.

Efesios 5:15-16 nos dice “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos”. Redimir el tiempo. Eso puede significar muchas cosas en muchas temporadas de la vida, pero para mí, en el momento en que esas palabras me iluminaron, significan que fui llamada al servicio, a ser útil, y a ir a las naciones. El llamado es ya. No “algún día cuando llegue mi príncipe” sino ahora.

Mi esperanza es dar algo de luz acerca de los desafíos particulares que las mujeres solteras enfrentan en el campo de la misión. Siendo honesta, los desafíos que enfrento son casi exactamente los mismos que enfrenté en los Estados Unidos, especialmente en la iglesia. Recibo los mismos comentarios poco sensibles tanto aquí como en casa, los mismos comentarios con asombro de “¿Por qué rayos no estás casada todavía? ¿Te sientes llamada a estar soltera? ¿No quieres tener esposo?”. La respuesta, después de años de discutir el tema con Dios, es:” Quiero lo que Él quiere para mí. Nada más y nada menos.”

Dependiendo de dónde esté de visita, a menudo se me considera extraña, poco convencional o simplemente un espectáculo triste porque no tengo un esposo o hijos, lo que da valor, identidad y seguridad a las mujeres en gran parte del mundo. Tengo el privilegio, en cambio, de demostrar que Dios le da a cada humano valor y dignidad simplemente porque estamos hechos a Su imagen. Hay momentos en que tengo que depender de mis compañeros de equipo y de otros misioneros para darme seguridad, ayuda y comunidad. Pero lo que me ha sorprendido es que esto funciona en ambos sentidos. Las familias con niños en el campo de misión necesitan “tías” y compañerismo con otros tanto como yo necesito la dinámica de una cena familiar. Dios nos hace a todos parte de su familia y todos cumplimos con un papel especial durante las diversas estaciones de la vida en que nos encontramos.

Aun siento la soledad vez en cuando. Como oleadas que vienen y que se van. El consuelo ahora es saber que todos experimentamos esto, que el ir y venir de la soledad en el mundo no es solo para las personas solteras. Esta necesidad que sentimos puede ser redimida; se puede canalizar; se puede usar para declarar entre las naciones que todos necesitamos a Dios, que nuestros corazones claman a causa de nuestra separación de Él.

Kathryn Bronn es la coordinadora de comunicaciones de ReachGlobal Latino America / El Caribe. Usa la fotografía, cortometrajes, blogs y medios mixtos / pintura para contar historias del Reino de Dios donde quiera que vaya. Puedes encontrarla en kathrynbronnblog.com o @kathrynbronn en Instagram.

Traducción por Jorge Altamirano.

Jorge Altamirano es pastor en la iglesia Cristiana Vida Abundante en la Ciudad de México, también es profesor de inglés como segundo Idioma, traduce artículos de publicaciones, materiales y libros cristianos.  Puedes contactarlo a través del correo jamfielm@icloud.com y en Facebook/Jorge Altamirano.

 

 

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